Testamento ológrafo en Madrid. Particularidades

Cuando se trata de entregar nuestro patrimonio, en vistas de un futuro fallecimiento, existen muchas dudas sobre lo que se puede y no se puede hacer. Unas afectan a lo que se puede dejar a unos y a otros; y otras afectan a la forma en que esto puede realizarse. Tanto si se le ha pasado por la cabeza efectuar un testamento ológrafo en Madrid, como si se lo han recomendado o no sabe de qué se trata, conocer sus particularidades puede ahorrarle muchos problemas.

A quién dejar nuestros bienes

Todos, alguna vez, hemos pensado a quién le dejaríamos nuestras pertenencias, y nuestro pensamiento está muy condicionado por el momento en que lo hacemos. Podemos ser más idealistas, más ingenuos o más realistas. Pero a final de cuentas, la realidad, en este caso la ley, siempre se impone. La legislación actual española establece claramente qué se puede dejara quién y, lo más importante, cómo debe efectuarse este reparto.

Por lo tanto, sus deseos han de sujetarse a la ley. Esto no le priva de la libertad de disponer de lo suyo, sino que lo regulariza, ordenando, por así decirlo, su decisión. El fin último que persigue la ley con estos protocolos es, únicamente, prevenir situaciones de manifiesta injusticia, tanto por la parte de lo transmitido en herencia como por la parte de la forma de transmitirlo. Hay que tener en cuenta que un error en la forma de transmisión podría echar por tierra nuestros últimos deseos, como es el caso de un testamento que se declara nulo.

Para que esto no ocurra, es decir, para que nuestra voluntad se respete y coincida plenamente con lo que deseamos, nada mejor que un buen conocimiento de las leyes. Las leyes son claras al respecto, aunque si no tiene suficientes conocimientos sobre Derecho, en lugar de aclararse se liará todavía más. La mejor forma para evitar esto, para ahorrar tiempo, dinero y malentendidos es acudir a un profesional con años de experiencia en estos asuntos: un abogado de herencias.

Testamento ológrafo en Madrid

Testamento ológrafo en Madrid

Definición de testamento ológrafo

Además de la conveniencia de realizar testamento, para que no quepa ninguna duda de lo que queremos hacer con nuestro patrimonio, hay que considerar la forma de hacerlo. Disponemos de varias formas de efectuarlo, pensadas para abarcar todos los supuestos en que nos podríamos encontrar a la hora de decidir nuestra última voluntad. Los testamentos especiales son el marítimo, el que se realiza en un país extranjero y el militar; los comunes son el ológrafo, el abierto y el cerrado.

 

Por definición, el testamento ológrafo es el redactado a mano por el causante de la herencia en algún momento de su vida. Sin embargo, para poder legalizarlo, los requisitos del testamento ológrafo han de cumplirse. De lo contrario, será declarado nulo por el juez y el reparto de la herencia se efectuará como si no hubiese testamento. Estos requisitos incluyen que el testamento esté fechado y firmado, que se escriba en tinta indeleble y que no presente borrones o tachaduras, o bien que estas sean aceptadas y clarificadas suficientemente por quien lo redactó.

Es un acto individual. Puede ser secreto y desconocido para el resto de la familia, aunque también puede guardarse en un lugar anunciado, o entregarse a una persona de confianza.Tras el fallecimiento, será necesaria la protocolización del testamento ológrafo, para que sea válido, por lo que habrá de ser presentado al juez por cualquiera de los interesados.El plazo para hacerloes de diez días, a contar desde el fallecimiento del otorgante, si se conociera la existencia del testamento y su ubicación; en caso contrario, el plazo es de cinco años, pasados los cuales no tendrá efecto.

Testamento ológrafo en Madrid

Descubrimiento inesperado

La mejor forma de ilustrar las particularidades de los testamentos ológrafos es a través de ejemplos. Veamos un caso de testamento ológrafo en nuestra ciudad del que me hice cargo en enero de 2011. Pilar C.M. acudió preocupada por la herencia de su madre viuda. La madre, Francisca M.F., había fallecido años atrás dejando los siguientes bienes:

  • Una vivienda situada en el barrio de Sants valorada en 215.900 €
  • Una vivienda situada en Cornellá valorada en 315.200 €
  • Un terreno situado en el término de Figueres valorado en 502.100 €
  • Un apartamento situado en Salou valorado en 263.500 €

Francisca no había otorgado testamento alguno en el momento de fallecer, y así constaba en el certificado emitido por el Registro de Actos de Última Voluntad, de manera que la herencia se repartió a partes iguales entre Pilar y su hermano, Alfonso C.M. De un total de 1.296.700 €, cada hermano recibió 648.350 €.

Sin embargo, al efectuar tareas de limpieza en la antigua vivienda de la fallecida, encontraron un manuscrito en el que esta dejaba la tercera parte de su herencia a Elisa G.A., una mujer de origen ecuatoriano que fue quien la cuidó durante sus últimos años. Se dio la circunstancia de que la persona que encontró el testamento mientras limpiaba fue la misma Elisa. El problema para Pilar y Alfonso era que ya habían dispuesto de algunos bienes de la herencia, y presuponían que un nuevo reparto podría resultarles muy costoso.

El escrito parecía cumplir con todos los requisitos formales, y con toda probabilidad el juez hubiese declarado la validez del testamento ológrafo. Sin embargo, en el momento de presentarse habían transcurrido más de seis años desde la muerte de Francisca, con lo cual no podía ya tener valor alguno. A efectos legales, nada tenía por qué modificarse, ya que se presentó el testamento fuera de plazo.

Al igual que en el caso del testamento ológrafo en Madrid que acabo de mostrar, es muy posible que el suyo corra una suerte parecida.

Evitar errores

Imagine, por ejemplo, que el manuscrito donde expresó su última voluntad es encontrado por algún familiar que no sale muy bien parado en el reparto. Las posibilidades de que lo destruya sin que nadie se entere son elevadas. Igualmente, la persona con la que contó para depositarlo podría traicionar su confianza, ya que después del fallecimiento todo se ve desde una perspectiva distinta.

Por suerte, todo esto se puede evitar. Atienda su caso con tiempo, asesórese bien por un abogado experto en herencias y testamentos, infórmese de sus posibilidades y escoja la mejor para que sus últimos deseos queden plasmados por escrito, con toda nitidez y sin dejar al azar ningún detalle. No sólo es una forma de quedarse tranquilo, sino también de asegurarse de favorecer a aquellos a quienes quiere favorecer, es decir, sus herederos. Perjudicarles por un defecto de forma constituye un desgraciado accidente que, como acabo de demostrar, es fácil de impedir.

(Dando servicio a poblaciones como San Sebastián de los Reyes, Pozuelo de Alarcón, Las Rozas, Torrejón de Ardoz, etc.).

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